Inteligencia Emocional y el Crecimiento


La inteligencia emocional es un concepto que no apareció en la literatura científica hasta los años noventa del pasado siglo, de mano de los investigadores Salovey y Mayer (1990), y que no se popularizó hasta que Goleman, en 1996, difundió el término en su libro Inteligencia Emocional. La repercusión, especialmente en el ámbito social y educativo, se pudo observar en las investigaciones posteriores y en los programas de intervención que se llevan a cabo en los distintos centros educativos del mundo.



Los tres procesos mentales propuestos en el apartado anterior representan, en realidad, una secuencia jerárquica u ordenada.


El primer proceso mental haría referencia a la comunicación verbal de las emociones, es decir, a la identificación y expresión hablada o escrita de los sentimientos propios o ajenos, y a la comunicación no verbal, que en la práctica es la claridad en la percepción de las señales faciales o corporales relativas a las emociones propias o ajenas (Salovey & Mayer, 1990). Como dato de interés, cabe señalar que, en aquel entonces, la comunicación verbal era más estudiada por la psiquiatría que por las ciencias sociales. De hecho, fue dentro del campo de las ciencias de la salud donde se acuñó el término alexitimia para referirse a la incapacidad para percibir y expresar emociones.

Preguntas Clave:

¿Mis estudiantes saben reconocer sus emociones según un proceso mental?

¿Mis directivos saben reconocer sus emociones según un proceso mental?

¿Yo que leo, se reconocer mis emociones según el proceso mental?


El segundo proceso mental es aquel que permite conseguir estados de ánimo más adaptativos y de automotivación. La mayoría de las personas regulan las emociones en sí mismas y en los demás con relativo éxito. Sin embargo, la persona emocionalmente inteligente debería ser especialmente experta en este proceso y hacerlo para cumplir objetivos particulares, no solo por inercia (Salovey & Mayer, 1990). A modo de ejemplo, estos investigadores entendían que una persona con inteligencia emocional podría mejorar el estado de ánimo propio y ajeno, llegando incluso a controlar las emociones para motivar a otros hacia un fin concreto y satisfactorio. Aquí es donde nuestros docentes y los padres generan el impacto.

Preguntas Clave:

¿Cómo me percato si mis hijos o mis estudiantes consiguen sus estados adaptativos? ¿Cuáles son las respuestas que ellos tienen que me ayudan a percatarme de eso?

¿Cómo sé si me equipo de directivo en sus respuestas ante el control del estado interno es óptima para el proyecto educativo?


- El tercer proceso mental se centra en cómo las personas abordan las tareas y retos de la vida. Los investigadores Salovey y Mayer (1990) postulaban que una persona emocionalmente inteligente tendría una ventaja en la resolución adaptativa de los problemas cotidianos y extraordinarios, es decir, sería más creativa y flexible en las posibles formas de afrontar el problema y decidiría, con respeto hacia sí misma y hacia las demás, qué opción es la mejor entre las posibles.

Preguntas Claves:

¿Mis estudiantes o mis hijos abordan sus tareas de una manera efectiva y retadora en la vida?

¿Cómo hacer para que ellos se percaten de eso y aprendan significativamente?


Innovar en Educación Emocional significa que tenemos que impactar en la vida de nuestros estudiantes y por cierto para lograrlo tenemos que observar estos puntos que se fusionan y necesitan entre si:

  • Capacitar a mis directivos: Que es de un proyecto Educativo si los líderes de la manada no están impregnados en Educación o Inteligencia Emocional.

  • Capacitar a nuestros docentes y Asistentes: Aquí está el mejor núcleo. Son ellos quienes logran en el tiempo el impacto total.

  • Asociar a nuestros apoderados: Con ellos todo se puede cuando estamos alineados.

  • Programar el Talento de todos nuestros estudiantes: de manera permanente y sostenida en el tiempo. Armando una línea de tiempo para ellos en donde todo se conjugue.

  • Acompañar en todos los procesos: Quienes están en nuestro enfoque AISECED saben que acompañamos para obtener aprendizajes significativos


Nosotros innovamos en Educación.

Somos Almando.


Ref:

Salovey, P. & Mayer, J. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition, and Personality, 9, 185-211. doi:0.2190/DUGG-P24E-52WK-6CDG 2. Goleman, D. (1996). La inteligencia emocional. Buenos Aires: Javier Vergara Editor. 3. Molero, C., Saíz, E., & Martínez, C. (1998). Revisión histórica del concepto de inteligencia: una aproximación a la inteligencia emocional. Revista Latinoamericana de Psicología, 30(1), 11-30.

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